Guardiola fracasa y el Manchester City cae víctima de los contraataques del Olympique de Lyon

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El Olympique de Lyon dio la campanada y se coló en el lugar que restaba para completar los cuartos de final de esta Champions forzosamente innovadora, un emplazamiento que le garantiza disputar frente al todopoderoso Bayern Múnich un billete para el desenlace definitivo el 23 de agosto.

Pep Guardiola reaccionó demasiado tarde para poner en juego a David Silva y evidenció que la bisoñez internacional del Manchester City sigue vigente en toda su extensión. Alcanza las rondas decisivas, pero ha vuelto a quedarse tirado en la cuneta de una manera frustrante.

El técnico catalán fue absolutamente fiel a su esquema fetiche, 4-3-3, y lanzó de entrada su trío atacante estelar belga-brasileño-británico cuando no puede contar con el Kun Agüero, es decir, De Bruyne, Gabriel Jesús y Sterling, los mismos que tantas tardes de gloria le han dado.

Pero el 3-5-2 del Olympique de Lyon consiguió liberar a los franceses del dominio del Manchester City. De hecho, sus salidas a la contra lograron neutralizar la arquetípica posesión que define al entrenador español… hasta el punto de que el gol de Cornet llegó en una jugada de estas características. Hubo suspense porque el VAR sembró dudas acerca de la validez del tanto, pero la escuadra dirigida por Rudi Garcia vio recompensada su apelación a la eficacia.

Como en tantas ocasiones a lo largo de su etapa siendo el jefe de filas azulgrana, manejar el balón mayoritariamente no se tradujo en una mayor fiabilidad de cara a puerta ni, por supuesto, en una más acusada proximidad a la puntería.

De Bruyne lo intentó en varios lanzamientos de falta y, sin embargo, solo batió al guardameta portugués Anthony Lopes tras un pase casi desde la línea de fondo.

Cuando todo parecía encaminarse hacia la prórroga, surgió entonces la figura salvadora de Moussa Dembélé, salido desde el banquillo para imponer su físico y mandar a casa a las grandes estrellas del club de los petrodólares cataríes.

Él tiró del carro en el momento en que peor se dibujaba el panorama para los franceses, ansiosos por no perder la estela del PSG de Neymar y poder acceder al doble duelo francoalemán con el que soñaban.

No estaba el horno para experimentos fallidos en esta Champions de sorpresas, tal vez amplificadas por la fórmula de fase final a partido único elegida en Lisboa, destino seleccionado por la UEFA porque parece controlar mejor los rebrotes del coronavirus. Quienes se resignaban a una competición aséptica por la ausencia de público se equivocaron en su temor a una excesiva frialdad sobrevolando. Todo lo contrario: la intensidad ganó enteros, tal cual pudo comprobarse en el Estadio de Alvalade, feudo del Sporting y una de las dos sedes de estas inusuales eliminatorias de cuartos, junto con el Estadio da Luz, aposento del Benfica.

Después de la remontada del PSG ante al Atalanta, del indiscutido triunfo del Leipzig contra el Atlético de Madrid y de la debacle del Barcelona frente al Bayern Múnich, el City estaba ante su gran oportunidad de plantarse en las semifinales.

Ahora todo se decidirá los días 18 y 19, fechas en las que se jugarán las semifinales entre el París Saint-Germain y el emergente Leipzig, por un lado, y entre la formación presidida por Rummenigge y este Olympique meteórico que ha llamado a la puerta sin avisar.

Fuente: Portal de noticias ABC.es