La editorial Servilibro y MUPA presentará el próximo sábado 6 de junio a las 19:00 horas, Los hombres que desaparecían los viernes, del periodista y escritor, Eduardo Quintana.
Durante la entrevista en Radio Nacional del Paraguay, el autor de este libro, recordó que el acto será en el auditorio Elvio Romero de la Feria Internacional del Libro Asunción 2026.
Mencionó que el acceso será libre y gratuito. Añadió que la presentación estará a cargo del periodista y escritor Carlos Martini, una de las voces más reconocidas del ámbito cultural paraguayo.
Explicó que la novela parte de un dispositivo mínimo y brutalmente contemporáneo: la vida afectiva registrada como dato. Refirió que su protagonista, Alejandro, documenta durante 18 meses su experiencia en Tinder como si fuera una bitácora de supervivencia urbana.
Significó que lo que comienza como una exploración sentimental deriva en una cartografía de la intimidad contemporánea. Sostuvo que la economía del deseo, la ansiedad del contacto, la precariedad emocional y la lógica algorítmica que ordena —y distorsiona— las relaciones.
Resaltó que con una escritura intensa, irónica y descarnada, convierte el lenguaje cotidiano paraguayo (incluyendo jopará y referencias culturales locales) en literatura contemporánea.
También, destacó que la novela dialoga con debates globales sobre tecnología, vínculos y vigilancia emocional, pero desde una sensibilidad profundamente paraguaya.
Recordó que Asunción como ecosistema afectivo En Los hombres que desaparecían los viernes, Asunción no funciona como telón de fondo, sino como un organismo activo. Hay bares, moteles, cafés, oficinas, chats, Jardín Botánico y desplazamientos urbanos que configuran un entorno donde la tecnología no solo mediatiza las relaciones, sino que las redefine.
Sostuvo que la novela recorre encuentros que oscilan entre lo cotidiano y lo perturbador. Tiene formularios de compatibilidad llevados al extremo, citas atravesadas por la desconfianza o la violencia simbólica, redes de engaño digital, pero también momentos de extraña lucidez afectiva en medio del ruido algorítmico. En ese territorio, el vínculo humano aparece tensionado por una pregunta constante: ¿quién escribe realmente la historia del encuentro, la persona o el sistema?
Finalmente, dijo que la obra no propone una moraleja ni una condena, sino una observación sostenida del modo en que el algoritmo reorganiza la experiencia del amor, el cuerpo y la identidad en el siglo XXI.
Julio Ramón Dávalos Acuña.
